MI EXPERIENCIA
Difícil es hacer un resumen de mi experiencia con las cometas pero...
PRIMEROS PASOS
Mi experiencia con las cometas comenzo con 12 años de edad cuando fuí a comprar la merienda a una tienda de chucherias en la parte vieja donostiarra, alli vi una cometa expuesta y realice mi primer gasto en material cometero, 100pts. Era una cometa de plástico, forma rombo, con una mariposa como dibujo.
PRIMERAS SENSACIONES
Yo tuve suerte, ya que esta cometa volaba. Empecé a notar las primeras sensaciones con las cometas, notaba una pequeña tracción en mi mano, pero poco a poco necesitaba evolucionar. Lo primero que hice fue añadir hilo a la cometita, todo el que pude... una vez añadido tanto hilo tuve la necesidad de manejar la cometa, no sólo en longitud. Fue entonces cuando bajé a la tienda de juguetes de mi barrio y compré una cometa de "dos mandos", con ésta tuve suerte también, no volaba! y me compré otra un poquito más cara (3500pts), con ésta tuve suerte también, volaba pero era muy muy rápida. Tuve suerte en los dos casos ya que me vi obligado a modificar el reglaje de ambas e investigar para conseguir que las dos cometas volasen a mi gusto. Y lo conseguí!
EL TIEMPO PASA
Volaba las cometas de ciento en viento. Podía haberse quedado en eso mi experiencia pero... un día, ya en la Universidad, necesitaba volar las cometas y no hubo forma de encontrarlas... que hice? me compré una nueva cometa, esta vez un poquito más cara. Con esta cometa disfrute mucho, volaba muy bien!, y pudo quedarse aqui mi experiencia pero... un día, desde el agua mientras hacia surf, vi un chico que volaba una cometa en forma de parapente y salí inmediatamente a preguntarle: qué era eso, como, donde, porqué, etc. ¿Qué hice? me pusé a buscar cometas de tracción, necesitaba tener una, en este momento se sumo Gorka a la aventura cometera.
En la busqueda tuve la suerte de conocer la asociacion de cometistas LAU HAIZETARA en un momento muy bueno, el Festival Internacional de Cometistas. Allí hice una gran inversión en cometas, nada más y nada menos que 3 cometas de tracción, 5, 7´5 y 10m. Dos de ellas a medias con Gorka.
Esto ya significaba un paso bastante grande, empecé a volar mas asiduamente y notar senscaciones muy buenas, sobre todo la tracción.
Luego vino el booguie (cochecito de tres ruedas), comencé a aprovechar la tracción para desplazarme, sobre ruedas, sobre esquis, en el agua... Muchas muchas posibilidades.
Junto a la asociación compartimos cientos de talleres, festivales, concentraciones, etc.
DESCUBRIENDO EL KITESURF
Como en toda actividad deportiva me pude informar por medio de revistas, televisión, etc. Estaba descubriendo una actividad muy apasionante, una cometa, una tabla y a navegar por el agua, impresionante! pero lo veía muy lejano. Lo empecé a intentar con mis cometas y una tabla que me dejó mi amigo Miguel de wake-board. Lo veía imposible! Me movía un poco sobre el agua, pero no....
Paso el tiempo y conseguí una cometa de 2º mano de agua, pero era muy dificil. No conseguía navegar.
Hasta que en un festival de cometas en Alicante conocí a dos argentinos que navegaban con una cometa como la mia y unas tablas hechas a mano, ups! pensé! se puede hacer!!
Y en cuanto volví del festival le puse unos foots-traps a una tabla se surf, le metí más lineas (metros de cuerda) a la cometa, y empecé a navegar.
Esto sí que fueron sensaciones...
Cuando ya empezaba a navegar agusto, le dejé la cometa a un amigo y choof! me la atravesó contra un toldo en la playa.... que hice? pues eso... comprar un equipo nuevo de kite-surf, menuda inversioón!
Pero necesitaba volar y navegar.
Aprendí a manejar el material nuevo, diferente al que yo tenia cuando empece, navegué y navegué hasta que la cometa rebenté... oooooooooh! pero no pasa nada, la arreglé y esperaba al viento para salir a toda velocidad y desplegar mi cometa parcheada.
YA ERA KITESURFER
Ahora todo lo que hacía estaba relacionado con las cometas, con el kitesurf, los viajes, los fines de semana los dedicaba a buscar el viento. Fue entonces cuando viaje a Argentina, previamente me compré una cometa algo más pequeña para completar mi equipo y para allí me fui. Una vez allí en Córdoba, Argentina, descubrí un lugar espectacular para practicarlo, el Dique los Molinos. Conocí a Guillermo que era de los muy pocos que navegaba y navegamos, varias personas preguntaron por el deporte y quién impartía clases, aproveché y me monté una escuela de kitesurf y la mantuve durante dos temporadas (Guillermo un gran apoyo). Se puede decir que impulsé el kitesurf en esa zona, conocí a mucha gente y fue interesante. Antes de volver a San Sebastian viajé a Cumbuco, Brasil, para disfrutar de unos de los mejores lugares para navegar, pero no hubo suerte y navegué muy poquito. Una vez en San Sebastian el kitesurf se complica y lo empiezo a dejar un poco de lado, y lo practico en vacaciones exclusivamente. Y este último año por la oposición de bombero he tenido que aguantarme las ganas. Creo que me voy a amigar a partir de ahora con las cometas de nuevo y volveré a disfrutar navegando.

